miércoles, 10 de febrero de 2016

Salta y los Valles Calchaquies


Salta, a sólo 1200 m de altitud, capital de provincia, es ciudad muy animada y muy turística, con montones de agencias de viajes ofreciendo sus servicios de excursiones por los alrededores. Tiene unos 500.000 habitantes, y fue fundada por los españoles durante la ocupación del país.
En el centro hay bonitos edificios coloniales y la llaman Salta “la linda”, aunque no es comparable a las ciudades europeas.

Merece la pena visitar el museo de Alta Montaña, donde se conservan las “momias” de los niños del Llullaillaco, 3 niños que, hace unos años, fueron encontrados “momificados” de forma natural en la cima del volcán Llullaillaco, procedentes de los espeluznantes rituales incaicos.
La primera actividad fue ir al banco a cambiar dinero, donde nos pusimos al día sobre los acontecimientos sísmicos: los expertos habían previsto un terremoto de enorme magnitud que destruiría completamente la ciudad ese día a las 3 de la tarde (¡eran casi las 2!).
Pero ya había habido varias previsiones similares en días anteriores, por lo que la población no estaba alarmada. La calma era total.

Aprovechamos la tarde para pasear, hacer compras, y pasar a saludar a gente que habíamos conocido el año anterior, y para recoger información para un próximo viaje por la zona.








En Salta también se puede subir al Cerro de San Bernardo: se accede a pie, en bici, en teleférico o en coche desde la ciudad, con vistas desde lo alto

Salta: Quebrada de San Lorenzo
Otro lugar que se puede visitar en los alrededores es la Quebrada de San Lorenzo. El año pasado hicimos una pequeña ruta de senderismo por las frondosidad de las yungas, por un sendero autoguiado. Y nos atrevimos a lanzarnos en tirolina, y vivir la experiencia de atravesar la quebrada entre la vegetación desde las alturas.










El año pasado, conocimos a Tony fugazmente en San Antonio de los Cobres, cuando volvíamos de Tolar Grande. Este año, Tony, conductor y guía, nos recoge en Salta para llevarnos a La Poma y al día siguiente por el Abra del Acay a San Antonio de los Cobres, donde hemos quedado con Juan.
¡ Nos vamos de nuevo hacia las alturas !
Tendremos un día con paisajes cambiantes

Salimos de Salta atravesando el Valle de Lerma, recorriendo los pueblos del valle, que viven principalmente del cultivo del tabaco.

Después entramos en zona de yungas..........bosque de montaña. Frondosa vegetación.






Conforme ascendemos en altura, la vegetación va descendiendo hasta que desaparece, y entramos en la Quebrada de Escoipe, con sus colores rojos y verdes.









Comenzamos a ver cardones: los cardones en partes bajas son más verdes y tienen menos espinas, en las partes altas tienen más espinas para captar más humedad.

Subimos la Cuesta del Obispo, y paramos un poco antes de llegar a la zona más alta para recorrer un pequeño sendero, desde donde hay unas vistas espectaculares, ¡de vértigo!, y con suerte se pueden ver cóndores volando.
¡Qué suerte ir con Tony y llegar a este sitio!
El año pasado hicimos este mismo recorrido en sentido contrario y ni nos hubiéramos imaginado encontrar este increíble lugar escondido tan cerca de la Cuesta del Obispo.












En el punto más alto está el mirador de Piedra de Molino y la capilla de San Rafael.

Después entramos en el Parque Nacional Los Cardones, y la recta de Tin-tin, con su montaña de colores









Antes de llegar a Cachi, nos desviamos hacia Payogasta, y nos despedimos del asfalto por unos cuantos días.

Hacia el otro lado queda Cachi, la Quebrada de las Flechas, Cafayate, la Quebrada de las Conchas, etc., lugares que recorrimos el año pasado, y que recordamos ahora:

Cachi (2300 m de altitud): es un pueblito encantador, con calles empedradas y farolillos que se iluminan por la noche, y con bastantes opciones de alojamiento y restauración.








Por los caminos de Cachi corre diariamente un puñado de atletas. Y es que sus condiciones óptimas para el entrenamiento deportivo, a una altitud de 2300 m, han propiciado la construcción de un centro deportivo de alto rendimiento.
Sus rutas de senderismo tienen pinta de ser una gozada. Algunas requieren un día completo.
También hay varios miradores, a los que se llega fácil y rápidamente desde el pueblo, el más popular es el mirador norte, desde donde se disfruta de unas increíbles vistas de los nevados de Cachi, con picos de más de 6000 m de altura, así como del pueblo en el valle.
Nosotros subimos a un par de miradores, paseamos por el pueblo, y nos acercamos a Cachi Adentro, todavía más remoto y más rural.









Quebrada de las Flechas: entre Cafayate y Cachi por la RN40, con formaciones rocosas trabajadas por el viento, que recuerdan formas de flechas, como indica su nombre. Por esta ruta hay varios pueblecitos, como
Molinos (2000 m snm), con su iglesia cuzqueña, su valle rodeado de montañas, y una hostería preciosa donde hay que hacer un alto para sentarse en el patio a tomar algo







Seclantás, conocido pos sus telares y por ser la cuna del poncho salteño, así como por la laguna de Brealito en los alrededores
San Carlos, un buen lugar para comprar artesanías

Lugares donde apenas hay transporte público, y las camionetas se ocupan de este servicio

Quebrada de las Flechas













Cafayate (1700 m de altitud): es un pueblo bastante turístico. Zona de viñedos, y por tanto, parte de su atracción turística son las visitas a bodegas. Lo más espectacular de sus alrededores es la Quebrada de las Conchas, en la carretera hacia Salta. Pero también se pueden hacer otras excursiones, como la ruta del río Colorados o visitar las cuevas.

En la Quebrada de las Conchas, aunque hay varios puntos de interés señalizados en la carretera que la recorre, merece la pena meterse por algunos de los muchos caminos que se adentran en la quebrada, ya sea en coche o andando, y explorar libremente.
La quebrada es muy accesible, por carretera asfaltada. Algunas fotos como muestra del colorido paisaje, aunque fue una pena que estaba bastante nublado
































A Cafayate llegamos el año anterior desde Tucumán, por el Valle del Tafí, un circuito con un paisaje cambiante, y en el que recorrimos El Mollar, Tafí del Valle, Amaicha del Valle, las ruinas de Quilmes…



Y, tras este paréntesis, volvemos a 2011, y continuamos viaje hacia La Poma, por Payogasta, donde hacen ricos quesos de cabra. Vamos al lado del río Calchaquí.







Unos km antes de La Poma, nos desviamos, porque Tony nos lleva a visitar una maravilla natural: El Puente del Diablo.
















Es un puente natural sobre el río calchaquí, pero lo más sorprendente es entrar en la cueva que ha formado el río, con sus colores rojizos, naranjas, blancos, y montones de estalagtitas.









Se resbalaba bastante.

Y aquí ………,tras un buceo inesperado, fue donde comprobamos que nuestra maravillosa cámara nueva…….
no era sumergible!

Se debió de enfadar, porque por muchos mimos que le dimos durante los días siguientes, ya nunca más quiso funcionar.








Una pena porque.......... nos falta lo mejor del viaje, y menos mal que llevábamos una cámara vieja. Más vale algo que nada.
Tendremos que volver, para hacer buenas fotos!!

La Poma (2300 m de altitud) es un pequeño pueblecito en el valle calchaquí, con un paisaje precioso, rodeado de montañas de colores.










Nos acercamos hasta el pueblo viejo, que quedó destruido por un terremoto el día de Nochebuena de 1930.
Como era más difícil reconstruir el pueblo antiguo que hacer casas nuevas, construyeron un nuevo pueblo de La Poma a escasa distancia del viejo, aunque todavía vive alguna gente en el pueblo viejo.











Noche pre-elecciones. En Argentina es obligatorio votar.
A estos pueblos remotos, acude el ejército para vigilar y custodiar las urnas.
Había varios militares en el pueblo, y compartimos la noche con ellos. Más de una hora de conversación, durante la cual nos contaron montones de historias sobre su vida, sus entrenamientos, etc.

http://www.losviajeros.com/Blogs.php?b=6771

lunes, 21 de septiembre de 2015

Feliz Primavera !


Feliz Primavera les desea el equipo de Valles del Norte.

info@vallesdelnorte.com.ar
vallesdelnorte@hotmail.com
www.vallesdelnorte.com.ar
www.twitter.com/vallesdelnorte
www.facebook.com/VALLES-DEL-NORTE-VIAJES-219733991371257

viernes, 4 de septiembre de 2015

Fiesta del Milagro 15 de Septiembre


Aproximadamente diez años después de la fundación de la ciudad de Salta, el 19 de junio de 1595, se divisaron dos grandes cajones flotando sobre las aguas del Océano Pacífico, en las cercanías del puerto del Callao en Perú. Uno de los cajones traía grabado a fuego la frase «Una virgen del Rosario para el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba», hoy Convento de Santo Domingo, y el otro «Un cristo crucificado para la iglesia matriz de la ciudad de Salta», imágenes barrocas (de la Escuela Castellana) que eran enviadas por el antiguo Obispo del Tucumán Fray Francisco de Vitoria que estuvo presente en la fundación de la ciudad. Jamás se supo qué embarcación las trajo desde España ni qué fue del mismo.
Una vez transportadas en procesión hasta Lima, la capital de Perú, el virrey García Hurtado de Mendoza ordenó que se cumpliera el mandato y la voluntad del Obispo Vitoria. De modo que las imágenes fueron cargadas a lomo de mula y transportadas aproximadamente 2800 km por el viejo Camino del Inca, dejando en Salta el cristo correspondiente y continuando la peregrinación con destino a la ciudad de Córdoba.
En Salta, las imágenes cuya autoría se atribuyen a Juan Martínez Montañés, fueron recibidas con entusiasmo en el llamado desde entonces Campo de la Cruz y, luego de un solemne oficio religioso, ubicaron el cristo crucificado en el altar de las ánimas —o sacristía de la iglesia matriz— donde fue olvidado por largo tiempo.
Luego de 100 años de la llegada de la imagen a Salta, exactamente a las 10 de la mañana del 13 de setiembre de 1692, un gran temblor sacudió la ciudad de Esteco, que quedó definitivamente arruinada, por lo que poco más tarde sería despoblada. El sismo fue también percibido en Salta, donde causó grandes daños, aunque no tan graves como en Esteco.
En la Iglesia Matriz de Salta se encontraba una imagen de la Inmaculada, que posteriormente se llamaría «Virgen del Milagro», propiedad de una familia asentada en estos solares, que la había dejado por unos días —desde la festividad de la Natividad de la Virgen María el día 8 de setiembre— en un nicho superior del altar, a unos tres metros de altura aproximadamente. Cuenta la tradición, que los asustados salteños pensaron que su ciudad sería destruida, pero los daños no fueron tan graves; en cambio, el templo había sufrido graves daños. Al ingresar al templo, se encontró la imagen de la Virgen en el suelo, a los pies del Cristo, como si lo mirara en actitud orante, sin que sufriera ningún daño en su rostro ni manos, pese al gran tamaño de la imagen y la altura desde la cual había caído. Los colores del rostro habían cambiado, quedando pardo y macilento. Este hecho fue interpretado como una súplica e intercesión de la Virgen ante su Hijo, con el resultado de los escasos daños sufridos por la ciudad.
La imagen fue llevada a la casa del alcalde Bernardo Diez Zambrano donde fue exhibida toda la noche y rodeada de orantes. Al día siguiente, la imagen fue colocada en el exterior de la Iglesia Matriz, para que todos la pudieran venerar. Allí se confirmó que los colores del rostro seguían cambiando.
Los temblores de tierra continuaron, aunque con menos intensidad. Uno de los Padres de la Compañía de Jesús, José Carrión, afligido por la situación sintió una voz, con toda claridad, que le decía «mientras no sacasen al Cristo en procesión, no cesarían los terremotos».1 El sacerdote se dirigió urgentemente a comunicar el mensaje recibido. Los padres jesuitas recordaron la imagen enviada por Vitoria, entraron al templo y bajándola con mucha dificultad la acomodaron en andas que sirvieron para sacarla al atrio de la derruida iglesia, liberando del encierro la imagen luego de un siglo entero. La colocaron frente a la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad, y el pueblo acudió al templo con antorchas encendidas. Las campanas llamaron a penitencia y la imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños, con el ruego de que cesaran los temblores.
Al amanecer del día 15 la tierra dejó de temblar, aunque volvió a estremecerse a la noche, en medio de procesiones y rogativas. Al cesar los estremecimientos, el día 16 renació la calma y con ella se comenzó a hablar del «milagro». Días más tarde se tuvo noticias de la destrucción de Esteco, lo cual aumentó la magnitud del «milagro» obrado por la Virgen y el Señor de la iglesia de Salta.
Una nueva historia empezaba para esta sencilla imagen y para los salteños, que conservan hasta hoy su culto y su devoción.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Importantes Descuentos !


Dale Me Gusta y Compartir para participar, tu comentario es importante para nosotros.